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La importancia:

Fortaleciendo los vínculos laborales a través de la
Inteligencia Emocional

Más allá de las habilidades, técnicas, intelectuales y las capacidades que tenemos los seres humanos para desarrollar actividades en nuestra vida cotidiana, incluyendo la laboral, está la necesidad de gestionar las emociones propias y las de los que nos rodean en nuestro trabajo.

La inteligencia emocional es una virtud que influye significativamente en las relaciones de trabajo. Las personas con un alto grado de inteligencia emocional se visualizan como líderes en un equipo de trabajo, puesto que saben comprender las necesidades y preocupaciones de sus compañeros de trabajo, facilitando la comunicación, apoyo y comprensión entre los mismos, fortaleciendo los vínculos y de esta manera logrando que la labor que desempeñan sea más eficiente y con resultados de éxito. Y es de recordar, los lideres inspiran y motivan, fortalecen la confianza en nosotros mismos y nos ayudan a alcanzar metas laborales que se sienten como un triunfo personal.

La inteligencia emocional es clave para la toma decisiones, si dejamos de lado la presión, el estrés que causan los conflictos que pueden suscitarse en ese momento; y meditamos, evaluamos las situaciones y pensamos con claridad las soluciones a nuestro problema, nos lleva a la toma de decisiones acertadas, que esto no lo podríamos lograr si no ponemos en práctica el tener inteligencia emocional.

La práctica:

Toma de decisiones y liderazgo con Inteligencia Emocional

Vinculemos la inteligencia emocional con los valores que nos han inculcado en nuestros hogares, practicarlos en el trabajo hace que lo sintamos como nuestro segundo hogar, el lugar de trabajo es donde los compañeros se vuelven amigos y los amigos familia.

Ser inteligente emocionalmente abre mentes y oportunidades, crea confianza de manera personal y para quienes nos rodean, logra que tengamos ventaja ante el impulso y desorden emocional de las provocaciones, nos lleva al camino del liderazgo y nos mantiene con un carácter firme, pero empático ante la toma de decisiones; y es así como en este punto del recorrido de esta aventura llamada vida, aspiremos a inspirar a los nuestros.

La inteligencia emocional es clave para la toma decisiones, si dejamos de lado la presión, el estrés que causan los conflictos que pueden suscitarse en ese momento; y meditamos, evaluamos las situaciones y pensamos con claridad las soluciones a nuestro problema, nos lleva a la toma de decisiones acertadas, que esto no lo podríamos lograr si no ponemos en práctica el tener inteligencia emocional.

Andrea Zelaya

Andrea Zelaya

Abogada ADV